Sonando

domingo, 4 de agosto de 2013

Futuro...

Me paso el día a día llena de frustraciones y agobios dejando que se me escape el control de mis pensamientos, los cuales se dirigen única y exclusivamente a una cosa: "El futuro." O más concretamente: "Mi futuro". Son esos momentos en los que sentada en cualquier sitio, andando por tu ciudad o hasta leyendo un libro, tu capacidad de concentración se vuelve prácticamente inexistente y sólo eres capaz de hacerte a ti mismo las famosas preguntas tipo: ¿Podré llegar a hacer todo lo que me proponga? ¿Llegaré a cumplir mis expectativas? ¿Y si sucede algo que me impide llegar hasta dónde yo quiero? ¿Aspiro demasiado alto? ¿Y si no es esto lo que deseo?...Y muchas más oraciones interrogativas que lo único que hacen es conseguir que pierdas tu tiempo disfrutando de la acción que estés haciendo, el momento que estés viviendo y/o la gente que tienes a tu lado. He aquí la conclusión y el punto al que quiero llegar. ¿Qué necesidad tenemos de estar pensando tan continuamente en algo que no sabemos, no podemos y no tenemos la certeza de que vaya a ocurrir? Porque, nos duela más o nos duela menos, el futuro nunca está claro. Nos guiamos a través de nuestras ambiciones y aspiraciones para llegar a él, pero no nos damos cuenta que éstas, también van cambiando según las posibilidades y oportunidades que nos van apareciendo en nuestro camino. Ojo, no estoy diciendo que no haya que marcarse un objetivo por el que guiarnos con la finalidad de llegar a él, pero, ¿por qué no luchar y disfrutar al mismo tiempo? ¿Por qué no dejar de pensar en algo que, al fin y al cabo, es incierto?...

jueves, 25 de julio de 2013

Tiempo, tan sólo tiempo.

Dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio. Que es cuestión de que pasen un número indefinido de semanas, meses, años...para que todo vuelva a la normalidad. Para que en aquel lugar dónde un día hubo fuego, se disipe hasta la más mínima ceniza. Aunque, qué difícil es verlo, ¿verdad?. Y es que, nadie puede negar que pueden pasar milenios enteros y el vacío que provocan los recuerdos de esa persona seguirán permaneciendo ahí, atados con fuerza en lo más profundo de ti, sin intención de soltarse. Podrás alejarte a millones de kilómetros de su lado, volar hacia la parte más recóndita del planeta, y aún así has de admitir que seguirá teniéndote atrapada. Llegará un momento en el que te dolerá saber que intentarás convertir todo lo que sientes por él en el peor de los odios, para así lograr deshacerte de cada recuerdo suyo que nubla tu mente. Te dolerá saber que, a pesar de todos estos intentos, a pesar de todas y cada una de las fuerzas que pondrás en eso, no lo lograrás. Te darás cuenta, de que son muchas las noches que te quedan intentando hacerte a la idea de que ya no puedes esperar nada de él. De que lo que antes considerabas como tuyo, ya no te pertenece. Déjame decirte que recordarás todas las lágrimas derramadas por la rabia y el coraje, aunque también verás, que fueron pocos los consuelos y abrazos por su parte. Quizás llegue el día en el que te digas a ti misma que le debes muchas cosas, y que le estás agradecida por otras cuantas. Quizás intentes buscar consuelo pensando que, todo lo que os ha pasado, ha sido debido a las promesas que, a día de hoy, no ha sabido cumplir...No al menos las que te incluían a ti. Y sí, no negarás que ocupaste un lugar importante en su vida, pero realmente, verás que no fue el que te hubiera gustado, ni tampoco el que debería. Finalmente, aceptarás que sin él nada hubiera sido lo mismo, al menos, no para ti. Y entonces, es cuando comenzará a pasar el tiempo, tiempo...y tan sólo tiempo.